Tierra de leyendas


El lobizón
17 Noviembre 2007, 9:19 pm
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La leyenda del Lobizón es una superstición de origen europeo, según la cual el septimo hijo varon al llegar a la adolescencia se transforma en lobizón los martes y los viernes por la noche. 
                          

Una forma de romper el hechizo es bautizando al niño en siete iglesias  distintas. También puede librarse si es bautizado con el nombre de Benito, y si el mayor de los siete hermanos es su padrino.

Se lo representa como una mezcla de perro y cerdo, muy peludo y con grandes orejas, que recobra su fisonomia humana si alguien sin conocerlo lo hiere, o si un hombre lo muerde. Se cree que se alimenta de chicos no bautizados, excrementos y de desperdicios que encuentra en los basurales de las estancias.

Se caracteriza por el fulgor de la mirada (“echa fuego por los ojos”). Es inmune a las armas de fuego, y solo se lo puede herir con un arma blanca. En presencia de su propia sangre recobra la forma humana, pero se convierte en enemigo mortal de quien descubrió su secreto y no se detiene hasta matarlo.

 Esta es la animación de la leyenda realizada por niños de una escuela de la provincia de Chaco, Argentina:

En Argentina la costumbre de que su hermano mayor sea el padrino, se cambió luego por el padrinazgo presidencial.
En 1973 el presidente Perón legalizó a través del decreto 848 una costumbre que ya se había generalizado en la práctica. Según el decreto los padres pueden optar por el padrinazgo “moral” (ya que raramente concurren) del Presidente de la Nación.
Actualmente hay en Argentina un promedio de 300 padrinazgos anuales, de los cuales sólo el 30 por ciento corresponde a mujeres